Muchas personas creen que la empatía y la compasión son cualidades fijas, es decir, que las personas simplemente son o no son empáticas y compasivas. Sin embargo, actualmente contamos con creciente evidencia científica que la compasión es entrenable y que su entrenamiento trae beneficios a nivel individual, relacional y social. Thupten Jinpa, el principal traductor del Dalai Lama creó hace algunos años el Programa de Entrenamiento en el Cultivo de la Compasión junto a un grupo de psicólogos y científicos del Centro para la Investigación y la Educación para la Compasión y el Altruismo de la Universidad de Stanford. El año 2010 tomé este programa de 8 semanas en Stanford, y al ver de cerca la efectividad del programa no solo a nivel personal sino también relacional, decidí seguir el proceso para formarme como instructor de este programa.

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Thupten Jinpa junto al Dalai Lama.

Posteriormente llevé a cabo una investigación sobre el impacto psicológico y relacional del programa de entrenamiento en la compasión en una muestra de Santiago de Chile. Los resultados de esta investigación mostraron que:

  • La compasión es entrenable a través de prácticas meditativas, ejercicios relacionales y trabajo grupal.
  • A nivel individual, el entrenar la compasión disminuye síntomas de estrés, depresión, ansiedad, aumenta la felicidad y la satisfacción con la vida.
  • El entrenamiento en la compasión mejora las relaciones interpersonales, aumentando la empatía, la compasión por uno mismo y por los demás. Los resultados de los tests psicológicos fueron confirmados por los familiares de las personas que tomaron el programa de entrenamiento en la compasión, quienes reportaron que su familiar era más empático, escuchaba mejor y estaba más presente que antes.

Pero, ¿qué es la compasión exactamente? En mi proceso he entendido la compasión como un proceso que se desenvuelve en respuesta al sufrimiento, e involucra cuatro componentes interrelacionados:

  1. Tomar conciencia de que el sufrimiento está presente. Este es el componente cognitivo, el “darse cuenta”. Muchas veces simplemente no nos damos cuenta del sufrimiento de los demás porque estamos demasiado absortos en nuestros temas (o en nuestros celulares). Para cultivar la compasión hace falta, primero que nada, detenerse y ver al otro. Una vez que vemos al otro podemos
  2. Resonar empáticamente con la emoción que está sintiendo la otra persona. Esta es la empatía emocional, lo cual nos permite experimentar en nosotros mismos parte de lo que observamos en la otra persona. A partir de esta resonancia surge
  3. El deseo o la intención de aliviar ese sufrimiento, que es el componente intencional de la compasión. Una vez que surge la intención compasiva, puede surgir
  4. La motivación para hacer algo que ayude a aliviar ese sufrimiento. Este algo puede comenzar siendo algo muy sencillo, como por ejemplo generar el pensamiento: Que seas feliz/que estés libre del sufrimiento/Que tengas paz y alegría. Eventualmente podemos ir más allá de estas aspiraciones y activar nuestras capacidades y recursos para ayudar efectivamente.

Al estar inmerso en estos últimos años en el trabajo de integrar prácticas contemplativas y salud mental en varios países, incluyendo Estados Unidos, Chile, Argentina y España, tanto con pacientes en la práctica clínica como con grupos y organizaciones, he vsto surgir un movimiento compasivo a nivel mundial formado por científicos, religiosos, psicólogos, académicos, meditadores, filántropos y personas dedicadas al servicio de los demás. Todas estas personas han realizado un trabajo silencioso y consistente para expandir la educación en la compasión en distintos ámbitos de la sociedad.

Como participante de este movimiento, recientemente fui invitado a contribuir en un evento llamado The Global Compassion Summit (Cumbre Global Sobre la Compasión). Este evento se transmitió vía online entre el 7 y el 9 de julio del 2015, llegando a unas 15,000 personas de distintos países. Las grabaciones en audio de las intervenciones de este encuentro se encuentran disponibles de manera gratuita en esta página. El objetivo central de este evento fue dar visibilidad y expandir el emergente campo de la educación en la compasión y crear una visión para un futuro posible: Llevar la educación para la compasión a todos los niveles, desde la familia, la escuela, la universidad, la salud, las organizaciones, la economía y la política.

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Entre los expertos que participaron en el Global Compassion Summit se encontraban:

  • Karen Armstrong, una historiadora de las religiones que colaboró con líderes religiosos de distintas tradiciones para crear La Carta por la Compasión (The Charter for Compassion), una formulación secular de la Regla de Oro. Como resultado de la Carta, que ya ha sido firmada por más de cien mil personas, han emergido más de 200 ciudades compasivas en el mundo.
  • Matthieu Ricard, un doctor en biología molecular y monje en la tradición budista tibetana. Matthieu Ricard combina su tiempo en retiro solitario en los Himalayas con su trabajo de activista social, escritor y colaborador dedecenas de investigaciones científicas sobre el impacto de la meditación, la empatía y la compasión en el cerebro.
  • El congresista estadounidense Tim Ryan, un político innovador que poco a poco está introduciendo la práctica de mindfulness y la ética de la compasión en la forma de hacer política y también generando iniciativas y leyes que promueven la práctica de mindfulness en espacios diversos, tales como escuelas vulnerables y hospitales de veteranos de guerra.
  • Junto a ellos estuvo también: Thupten Jinpa, Barbara Fredrickson Jim Doty, Kristin Neff, Joan Halifax, entre otros. Puedes ver la lista completa de participantes aquí.

Fui invitado a formar parte de un panel final y en mi intervención tuve la oportunidad de hablar acerca de diferentes entrenamientos contemporáneos seculares en mindfulness y en la compasión y sobre diversas investigaciones científicas de sus efectos. Además, junto a la anfitriona del evento, Emily Hine, y la maestra de meditación en la tradición Insight Meditation, Lori Wong, redactamos este documento con una gran cantidad de recursos sobre educación en la compasión y donde también sintetizamos los puntos centrales de las diversas charlas de esta cumbre.

El participar de esta Cumbre y al escuchar a los destacados ponentes, la visión de un futuro en el que podamos relacionarnos con los demás y con el planeta desde la empatía y la compasión se me hizo más concreta y cercana. De hecho, la educación en la compasión poco a poco se vuelve una realidad en escuelas, universidades, comunidades, hospitales y empresas. Comenzar por cultivar la empatía y la compasión en uno mismo puede transformar nuestro mundo y nuestra vida, y al transformar nuestra vida podemos también influir positivamente en los demás. ¿Cuál será tu próximo paso en este camino?