La meditación Metta, o meditación del amor altruista, es una práctica de meditación orientada a nutrir las semillas de la benevolencia y la compasión en el corazón humano. Cada vez que la realizamos, la práctica de metta puede corroer, poco a poco, los barrotes invisibles pero efectivos del prejuicio y del miedo que nos mantienen confinados en la estrechez de nuestro egoísmo, y de esta forma acceder gradualmente a la amplitud inconmensurable del potencial de nuestra mente/corazón.

En esta entrada de post, quiero ofrecerles una práctica guiada de Metta. La práctica fue grabada en el contexto del retiro de un día que forma parte del Programa de Reducción del Estrés Basado en Mindfulness (MBSR) que estamos llevando a cabo junto a mi querida colega Carmen Verdejo, para un grupo de 25 profesores de escuela primaria y secundaria de la provincia de Granada.

Esta grabación tiene también una particularidad: hacia el final de la meditación canté “Gracias a la Vida” con mi guitarra. Gracias a la vida en sí misma es una meditación guiada sobre la gratitud que nos dejó Violeta Parra, y aunque nunca había guitarreado algo al final de una meditación guiada, ése día me pareció que ambas expresiones, la meditación metta y la canción de Violeta Parra, podían regar las semillas del amor y la gratitud en los practicantes.

Como será evidente para quién escuche esta grabación, la calidad del audio no es la más óptima, la meditación es bastante espontánea en mi guía, y  yo no soy cantor ni músico para ofrecer Gracias a la Vida como la canción lo merece. Pero también sé que si uno va a esperar que las condiciones sean perfectas para poder expresar algo que considera valioso, la mayor parte de las veces se quedará sin expresarlo. Sinceramente, te ofrezco humildemente esta meditación y este canto con la esperanza que te pueda ser de utilidad, inspiración, compañía en estos días, deseando que las semillas de paz, tolerancia, respeto, amor, gratitud y compasión se expandan en todas las direcciones.

 

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el oído que en todo su ancho
Graba noche y día grillos y canarios
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos
Y la voz tan tierna de mi bien amado

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con él, las palabras que pienso y declaro
Madre, amigo, hermano
Y luz alumbrando la ruta del alma del que estoy amando

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro el bueno tan lejos del malo
Cuando miro el fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto
Gracias a la vida, gracias a la vida