“Mindfulness en sí mismo no es suficiente”, me dijo sin rodeos, describiendo la práctica como un ejercicio personal y, a menudo, solitario. “Abre la puerta a una mayor conciencia y comprensión. Pero la compasión trae esta conciencia al mundo; se trata de cómo nos relacionamos unos con otros”.

 

Por Christine Toomey. Publicado originalmente bajo el título On Course for Compassion, en la revista Resurgence & Ecologist. (Link al artículo original). Traducción Gonzalo Brito P.

Thupten Jinpa recuerda haber despertado, siendo un niño, dentro de tiendas de campaña ahumadas en asentamientos de refugiados en partes remotas de la India, escuchando el sonido ondulante de las plegarias de su madre mientras ella batía el té de mantequilla tibetano para el desayuno. Era el inicio de los años sesenta y sus padres habían sido designados para trabajar construyendo caminos en estas regiones limítrofes de India después de huir de Tíbet tras la invasión de las tropas chinas y el escape del Dalai Lama al exilio.

A medida que su madre daba vuelta el tubo vertical de madera que contenía el té, se escuchaba un sonido repetitivo y calmante que seguía el ritmo de sus plegarias. Una de las oraciones que Jinpa recuerda a su madre cantar a menudo es conocido como “los cuatro inconmensurables” en el budismo tibetano. En el corazón del segundo verso de este canto (“Que todos los seres estén libres del sufrimiento y de sus causas”) radica uno de los principios clave del budismo, la compasión.

Más de cinco décadas después de esos días de infancia, Jinpa ha escrito un libro conmovedor llamado A Fearless Heart: Why Compassion is the Key to Greater Wellbeing (Piatkus, 2015; Un Corazón sin Miedo: Por qué la Compasión es la clave para un mayor bienestar). En él, Jinpa presenta una iniciativa innovadora que ha desarrollado por años en el Centro para la Investigación y la Educación en la Compasión y el Altruismo de la Universidad de Stanford (CCARE por sus siglas en inglés), el cuál ayudó a fundar. Esta iniciativa tiene la forma de un curso de entrenamiento secular de ocho semanas llamado Entrenamiento en el Cultivo de la Compasión (Compassion Cultivation Training, CCT), el cual Jinpa describe como una estrategia para entrenar el “músculo” de la compasión que es innato en todos nosotros. Ante la atención que ha recibido mindfulness en los medios a nivel global en los últimos años, él describe el curso como “el siguiente paso después de cultivar mindfulness”.

Jinpa profundizó y se volvió un maestro en el entrenamiento en mindfulness en la tradición budista luego de ordenarse como monje cuando tenía 11 años. Debido a su talento como académico, se convirtió en el traductor principal del Dalai Lama al idioma inglés, labor que ha realizado por los últimos 30 años, traduciendo y editando libros como Ethics for a New Millenium (publicado en español bajo el título El arte de vivir en el nuevo milenio).

Su interés académico lo llevó estudiar un doctorado en la Universidad de Cambridge, luego a trabajar en la Universidad de Stanford, y actualmente se desempeña como profesor adjunto en la Universidad McGill en Montreal, donde vive con su esposa y dos hijas después de dejar la vida monástica en los años ochenta. Además, actualmente dirige el prestigioso Mind and Life Institute, dedicado a fomentar el diálogo entre la tradición budista y la ciencia occidental. Esta trayectoria tanto en la tradición monástica como en el mundo secular le ha dado a Jinpa una perspectiva aterrizada a los desafíos que todos enfrentamos en la vida.

Después de la publicación de A Fearless Heart en el Reino Unido, me senté con Jinpa en una diáfana habitación del Centro Budista Jamyang en Lambeth, al sur de Londres, para explorar de qué manera el entrenamiento en la compasión puede llevar mindfulness al próximo nivel. “Mindfulness en sí mismo no es suficiente”, me dijo sin rodeos, describiendo la práctica como un ejercicio personal y, a menudo, solitario. “Abre la puerta a una mayor conciencia y comprensión. Pero la compasión trae esta conciencia al mundo; se trata de cómo nos relacionamos unos con otros”.

Apoyándose en la investigación científica, Jinpa desafía la narrativa convencional que reduce el comportamiento humano primariamente a motivaciones egoístas. Los humanos son seres buscadores de sentido” cuyo bienestar y valía personal depende de cómo conectamos con otros. “Incluso Darwin dijo que la teoría de la evolución se sostendría o se derrumbaría de acuerdo a su capacidad de explicar el fenómeno del altruismo”.

“Incluso Darwin dijo que la teoría de la evolución se sostendría o se derrumbaría de acuerdo a su capacidad de explicar el fenómeno del altruismo”.

En este punto, el trabajo de Jinpa resuena con un crecientes líneas de investigación e iniciativas que destacan la importancia de la compasión y el altruismo. Mientras que la teoría de la supervivencia del más apto y del gen egoísta se volvieron influencias predominantes en el pensamiento científico a partir del siglo diecinueve, en estos últimos años se le ha prestado mucha más atención al rol del altruismo biológico y la importancia de la generosidad, en vez del egoísmo, en cuanto a la supervivencia y progreso de los seres vivos.

Tal como concluye el autor y naturalista E.O. Wilson, doble ganador del premio Pulitzer, el altruismo “no puede ser reducido a codicia genética”. Su trabajo ha mostrado que, dentro de un mismo grupo, los individuos egoístas pueden superar a los individuos altruistas, pero, ampliando la mirada, “grupos de altruistas superan a grupos de individuos egoístas”.

“Dentro de la comunidad científica, hoy en día existen muy pocas voces que nieguen que la compasión es un instinto y una motivación fundamental en los seres humanos”, concuerda Jinpa.

“Dentro de la comunidad científica, hoy en día existen muy pocas voces que nieguen que la compasión es un instinto y una motivación fundamental en los seres humanos”

Sin embargo, aunque la ciencia ha mostrado grandes avances en el tratamiento de las patologías mentales y las neurosis, se ha realizado muy poca investigación sobre las cualidades positivas de la mente humana. Éste ha sido el foco de interés de quienes trabajan en el CCARE de Stanford. Y como escribe Jinpa en A Fearless Heart, “es una paradoja de la compasión el hecho de que [al practicarla] nosotros mismos somos sus principales beneficiarios”. La investigación ha mostrado que, además de mejorar el bienestar psicológico, el poder cambiar el foco desde una mentalidad auto-centrada hacia una más altruista también trae beneficios médicos. Por ejemplo, la liberación de la hormona oxitocina que viene con la sensación de calidez que sentimos al ejercitar la compasión se ha asociado a menores niveles de inflamación en el sistema cardiovascular, reduciendo el estrés y el riesgo de enfermedades cardíacas.

La liberación de la hormona oxitocina que viene con la sensación de calidez que sentimos al ejercitar la compasión se ha asociado a menores niveles de inflamación en el sistema cardiovascular, reduciendo el estrés y el riesgo de enfermedades cardíacas.

En los últimos 20 años, las herramientas para escudriñar el cerebro humano se han vuelto mucho más sofisticadas, y la imagenología cerebral le ha otorgado a los científicos el lenguaje para comprender el fenómeno de la neuroplasticidad y cómo la experiencia puede dar forma al cerebro. Este tipo de investigaciones han ayudado a la gente de Stanford desarrollar el Programa de Entrenamiento en el Cultivo de la Compasión (CCT), inicialmente modelado sobre la estructura del Programa de Reducción del Estrés Basado en Mindfulness (MBSR) desarrollado por Jon Kabat-Zinn, el cual inició el fenómeno mindfulness a nivel mundial.

Tal como en los programas MBSR, el CCT incluye sesiones semanales de dos horas en las cuales los participantes son guiados a través de una secuencia de prácticas de meditación para ayudarles a desarrollar una mayor conciencia y comprensión de sus dinámicas mentales, emocionales y conductuales. Además, se les dan varias tareas para casa con la intención de utilizar las circunstancias del día a día como una vía para desarrollar la empatía hacia los otros y para pasar gradualmente desde una actitud más pasiva hacia una más activa en la manera en que nos relacionamos con el mundo: una manera de estar más motivado y activamente comprometido con el alivio del sufrimiento.

En el programa CCT se les dan varias tareas para casa con la intención de utilizar las circunstancias del día a día como una vía para desarrollar la empatía hacia los otros y para pasar gradualmente desde una actitud más pasiva hacia una más activa en la manera en que nos relacionamos con el mundo: una manera de estar más motivado y activamente comprometido con el alivio del sufrimiento.

De manera similar en que el programa MBSR de Kabat-Zinn tomó fuerza como un método para ayudar a quienes sufrían de dolor crónico, el programa CCT del equipo de Stanford está siendo implementado en los Estados Unidos para apoyar a quienes tienen enfermedades crónicas. También se ha implementado con veteranos de guerra con estrés postraumático, y ha sido adoptado por hospitales y clínicas en San Diego, ingenieros en Google y estudiantes de la escuela de negocios de Stanford.

Como Thupten Jinpa escribe al inicio de A Fearless Heart, citando al poeta y novelista francés Víctor Hugo, “No existe en el mundo nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo”. Para la compasión, al parecer, el tiempo es ahora.

“No existe en el mundo nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo”. Para la compasión, al parecer, el tiempo es ahora.

 


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