Tal como teníamos ideas fijas acerca del cerebro que han sido derribadas por el concepto y la evidencia de la neuroplasticidad, creo que tenemos ideas fijas sobre las sociedades y los países que generan profecías autocumplidas acerca de lo que es posible. Si a nivel individual lo posible está definido por el horizonte de lo imaginable, creo que lo mismo sucede con nuestras sociedades: nunca generaremos una convivencia más sana, pacífica y constructiva si no somos capaces de imaginarla.

La semana pasada tuve la alegría de compartir un viaje de aprendizaje y siembra en Colombia junto a mi querida Silvia Librada, de New Health Foundation (NHF, Sevilla). El viaje estaba enmarcado dentro del proyecto Todos Contigo: Ciudades Compasivas de NHF, el cual promueve la creación de redes de cuidado en torno a personas con enfermedad avanzada y dependencia. Todos Contigo parte de la observación de que vivimos en sociedades cada vez más fragmentadas por el individualismo, lo cual trae problemas sistémicos que se agudizan al final de la vida: personas que envejecen aisladas; cuidadores agotados por falta de apoyo; un sistema sanitario desbordado e insostenible por cubrir necesidades sociales y no sanitarias; pérdida de oportunidades valiosas de participación social a través del voluntariado y el cuidado. La respuesta de Todos Contigo es promover la compasión a nivel social y generar o activar redes de cuidado en torno a las familias o las personas que lo necesiten.

El proyecto Todos Contigo y otras iniciativas de ciudades compasivas han comenzado a emerger en distintas ciudades españolas (Sevilla, Badajoz, Vitoria, Getxo) y, a través del trabajo de NHF en el último par de años, también comenzaron a emerger en Colombia, en ciudades como Bogotá, Cali, Medellín y Fusagasugá. Nuestro viaje reciente con Silvia se centró en introducir la compasión como habilidad entrenable y como eje del desarrollo de empresas compasivas, universidades compasivas y comunidades compasivas. En nuestro recorrido realizamos 4 conferencias sobre el proyecto Todos Contigo y 4 talleres con los siguientes grupos:

  • Martes 16. Empresa Compasiva: Organización Sanitas Internacional (OSI). Taller de un día para directivos de esta empresa aseguradora de salud. Esta empresa ha declarado la compasión como valor institucional y está iniciando un proceso de transformación para ser una empresa compasiva.

Taller en Fundación Sanitas. Gracias a Camila Ronderos, Ferney Camacho y Constanza González por la coordinación del evento.

  • Miércoles 17. Universidad Compasiva: Universidad Sanitas. Taller de un día con la vice-rectora, los decanos, profesores, administrativos y representantes de la comunidad estudiantil centrado en generar una educación que no solo entregue conocimientos y capacitación laboral sino que forme profesionales compasivos.

Taller con Universidad Sanitas. Gracias a Camila Ronderos, Ferney Camacho, Constanza González y Jordi Melé por la coordinación del evento.

  • Jueves 18. Ciudad Compasiva: Fusagasugá. Taller de un día con la comunidad. Hace un año y medio esta pequeña ciudad ha comenzado su recorrido para ser una ciudad compasiva a partir de la iniciativa de la Fundación Pallium Colombia dirigida por la doctora Sandra Cortés y con el apoyo de NHF. Hoy en día cuentan con una amplia red de voluntarios y realizan más de 25 actividades de sensibilización, formación y difusión al año. Además de una gran movilización comunitaria para el cuidado de las personas en situación más vulnerable, Fusagasugá tiene un plan de crear un Hospice (sería el segundo el Colombia) y de una ciudadela para el adulto mayor. Conociendo la capacidad de trabajo y el compromiso de los fusagasugueños, no me cabe duda de que este sueño se cumplirá en pocos años. El taller de un día estuvo centrado en el autocuidado de los cuidadores. (Por favor tómate 3 minutos para ver el vídeo de Fusagasugá Contigo, al final de esta entrada).
  • Viernes 19. Empresa Compasiva: EPS SURA. Taller de un día. Tras varios días intensos de trabajo nos encontramos a las 7:30 a.m. del viernes en Medellín con unos 50 directivos de Sura a nivel nacional, encabezados por el gerente general de la empresa, Gabriel Mesa. Sura es una de las aseguradoras de salud más grandes de Colombia y comenzó hace 3 años el desarrollo de un programa de cuidados paliativos para mejorar la atención de personas con enfermedad avanzada y al final de la vida desde el método Newpalex de la New Health Foundation con el apoyo de Emilio Herrera (director y fundador de NHF). Bajo el liderazgo de Gabriel Mesa, Sura quiere desarrollarse como empresa compasiva a través del programa Todos Contigo. El compromiso y apertura de los participantes del taller no me dejó dudas de que un cambio cultural significativo está tomando lugar en esta empresa.

Taller con EPS Sura

Gabriel Mesa (Gerente General de EPS SURA), María Echevarri, Ana Carolina Gómez (coordinadoras del evento), junto a  Silvia Librada y Gonzalo Brito.

Después de estos 4 días intensos, el sábado 20 tuvimos un taller adicional abierto al público general, con unos 50 asistentes. Este taller, “Presencia Plena, Amor y Equilibrio Emocional”, fue codirigido y organizado por mi querida colega María Paula Jiménez, psicóloga e instructora del Entrenamiento en Compasión.

Junto a María Paula Jiménez, en Medellín.

Al final de este último taller con María Paula, después de escuchar la experiencia de algunos de los asistentes y comenzando a decantar la experiencia de esta semana en Colombia, surgió en mi mente un concepto nuevo que me hizo sentido intuitivamente, ayudándome a nombrar lo que estaba viendo: la socioplasticidad. Sentí que en esta semana en Colombia tuve el privilegio de presenciar la socioplasticidad compasiva en acción, manifestada en pensamientos, palabras y acciones de personas comprometidas con una visión social que emerge de la conciencia del sufrimiento histórico en su país y de un profundo compromiso con generar una respuesta diferente: compasiva, corajuda e inteligente.

La idea de socioplasticidad surge de la analogía entre redes neuronales y redes sociales y la capacidad de transformación de ambas a partir del establecimiento de nuevas tipos de relaciones entre nodos de dichas redes. Hasta hace algunas décadas teníamos la idea de que el cerebro permanecía estable en su estructura y sus funciones hasta comenzar a decaer. La investigación en neurociencias nos ofreció una nueva perspectiva del cerebro plasmada en el concepto de neuroplasticidad, la capacidad del cerebro de cambiar en su función y en su estructura a través de la experiencia. El cerebro puede generar nuevas conexiones neuronales e incluso nuevas neuronas hasta edad avanzada al exponerlo a nuevos estímulos y al realizar nuevas actividades. Una investigación seminal de Sara Lazar, por ejemplo, mostró que las zonas del cerebro relacionadas con la interocepción y el procesamiento sensorial eran más gruesas en meditadores que en no meditadores, incluyendo la corteza prefrontal y la ínsula anterior: la estructura cerebral había cambiado a través de la práctica de la meditación (Lazat et al., 2005).

Participante del taller en Fusagasugá

Tal como teníamos ideas fijas acerca del cerebro que han sido derribadas por el concepto y la evidencia de la neuroplasticidad; creo que tenemos ideas fijas sobre las sociedades y los países que generan profecías autocumplidas acerca de lo que es posible. Si a nivel individual lo posible está definido por el horizonte de lo imaginable, creo que lo mismo sucede con nuestras sociedades: nunca generaremos una convivencia más sana, pacífica y constructiva si no somos capaces de imaginarla.

Haciendo una analogía entre el comunidades de neuronas y comunidades de personas, entre conexiones neuronales y vínculos sociales, y entre mente individual y cultura,  propongo el término socioplasticidad compasiva para nombrar el proceso a través del cual grupos de personas comienzan a relacionarse de una manera que desafía creativamente el status quo (equivalente al piloto automático a nivel individual) de la reactividad y la competencia, generando una convivencia basada en el amor y la compasión que poco a poco va generando barrios compasivos, empresas compasivas, escuelas compasivas, universidades compasivas y ciudades compasivas. La influencia del cambio de mentalidad, comportamiento y forma de relacionarse de algunas personas va generando un cambio local que puede plasmarse en cambios en la mente colectiva (la cultura) de las organizaciones y las comunidades, lo cual a su vez puede modelar el cambio compasivo en otras organizaciones y comunidades.

Taller en Fusagasugá

La experiencia de esta semana en Colombia me nutre de esperanza y energía, una esperanza que, como he comentado en otra entrada de blog, no es un estado psicológico en respuesta a la expectativa de que las cosas van a salir bien, sino que es una esperanza enactiva que emerge a través de nuestras acciones y actitudes cotidianas y de una manera particular de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás. Cuando en un país donde el conflicto armado ha dejado más de cinco millones de víctimas surgen líderes y grupos que manifiestan su voluntad de crear comunidades compasivas y se ponen a trabajar con determinación en ello, vemos en acción la capacidad regenerativa de nuestra humanidad. Vemos que cambiar en la dirección de la salud y la paz es posible si lo imaginamos y centramos nuestra motivación en ello. Creo que la socioplasticidad compasiva puede ser una gran terapia social para nuestro tiempo. Creo que es el tiempo.

Si esta entrada te ha generado alguna reflexión, deja tu comentario más abajo.


 

Material adicional:

  • Vídeo del proyecto Todos Contigo en Fusagasugá:
  • Entrevista a Camila Ronderos, Silvia Librada y Gonzalo Brito en el programa “Sanamente” del médico Santiago Rojas en Radio Caracol de Colombia:

Referencias

Lazar, S. W., Kerr, C. E., Wasserman, R. H., Gray, J. R., Greve, D. N., Treadway, M. T., … Fischl, B. (2005). Meditation experience is associated with increased cortical thickness. Neuroreport, 16(17), 1893–1897. http://doi.org/citeulike-article-id:608350