¿Qué relación que existe entre nuestros hábitos de consumo y las injusticias y desastres tales como la caída del edificio Rana Plaza en Bangladesh ?¿Qué pequeño paso podemos dar, cada uno, en nuestras vidas, para alinear nuestra manera de consumir alimentos, ropa, y otros bienes con nuestro compromiso hacia el respeto a la vida?
La globalización de los mercados y el acceso a la información de manera instantánea está trayendo inevitablemente una mayor conciencia sobre cómo la vida (y la muerte) en cada rincón del planeta está entretejida con todo lo demás. En su reformulación moderna del 5to precepto (o 5to entrenamiento de la atención plena) el maestro Zen vietnamita Thich Nhat Hanh escribe:
«Volveré al momento presente para estar en contacto con los elementos refrescantes, sanadores y nutritivos que se encuentran tanto dentro de mí cómo a mi alrededor, sin dejar que remordimientos o tristezas me arrastren al pasado y sin que la ansiedad, el miedos o la avidez me alejen del momento presente. Tomo la determinación de intentar no tapar la soledad, la ansiedad o cualquier otro sufrimiento, dejandome llevar por consumo. Contemplaré la naturaleza del interser y consumiré de tal forma que preserve la paz, la alegría, y el bienestar en mi cuerpo, mi consciencia y en el cuerpo y consciencia colectivos de mi familia, sociedad y del planeta Tierra».
Reflexionando y sopesando el derrumbe del edificio Rana Plaza en Bangladesh, donde miles de personas trabajaban en condiciones subhumanas para producir ropa fashion para el mercado occidental, me sentí movido a practicar Tonglen hacia las víctimas en Bangladesh y también hacia todos quienes desde nuestra ignorancia hemos sido partícipes de este tipo de sufrimiento a través de nuestro consumo inconsciente. Tonglen es una práctica del Budismo tibetano que involucra coordinar la respiración con una visualización en que uno toma parte del sufrimiento de los demás en forma de humo oscuro y denso y envía de vuelta aire fresco o luz blanca hacia los demás, y esta luz está cargada con amor, compasión y todo lo bueno que uno pueda ofrecer. Es una práctica muy antigua, ya descrita por el monje Santideva en el siglo 8vo en su famoso Bodhicaryavatara.

Tonglen para Bangladesh
Inhalo polvo de un edificio caído
Exhalo lágrimas que riegan las flores ausentes
Inhalo sueldos de 38 euros al mes
Exhalo sueños de justicia y dignidad
Inhalo 1.127 muertos y 2.500 heridos entre los escombros
Exhalo abrazos eternos a las abuelas de los niños caídos
Inhalo las inseguridades que promueve la moda
Exhalo la paz que surge de lo que no tiene precio
Inhalo el afán de lucro sin límites
Exhalo regalos simples sin esperar nada a cambio

Inhalo tratados de libre comercio y globalizaciones viciadas
Exhalo el valor de lo local, lo comunitario y lo auténtico
Inhalo las ilusiones de Benetton, Children’s Place, El Corte Inglés y Walmart
Exhalo la dignidad y el esfuerzo diario de las madres trabajadoras
Inhalo la esclavitud del esclavo y la del que esclaviza
Exhalo nuestra libertad, creatividad y consciencia humana
Inhalo cemento, petróleo y semillas estériles,
Exhalo parques, vegetales y domingos con perros y niños
Inhalo una tragedia que ya lo era antes de ser tragedia
Exhalo la determinación de no cooperar con este absurdo.






