Una característica clave de una sociedad inteligente es la comprensión de la importancia de invertir energía, recursos y tiempo en prevenir los males psicosociales en vez de solamente limitarse a tratar de reparar sus consecuencias. Incluso desde el limitado punto de vista económico, tiene sentido el cuidado de los niñas/os, pues el coste personal y social de (intentar) reparar las consecuencias de los trastornos físicos y psicológicos derivados del maltrato, el abuso, la negligencia, e incluso más básicamente, de la falta de seguridad, afecto y estimulación, es tremendamente más alto que la estrategia preventiva.

Este cambio de mirada pasa por un cambio en la cultura (de abajo hacia arriba), donde nos eduquemos más y mejor en las consecuencias del maltrato y el buen trato en la infancia y actuemos en consecuencia, y también el desarrollo de políticas públicas y leyes (de arriba hacia abajo) que aseguren condiciones más humanizantes para criar y cuidar a los niños. El bienestar de toda la soecidad depende de ello.

Les dejo el vídeo y el texto que grabamos con la neurocientífica Cathy Andreu en apoyo a la campaña “Una infancia Sin Agravios”, enfocada a la visibilización y prevención del maltrato psicológico en la infancia.

 

Es más fácil construir niños fuertes, resilientes que reparar adultos rotos.

Venimos determinados biológicamente para abrir el corazón y ser recibidos con amor. Es en el contexto de sentirnos cuidados que el ser humano florece en su potencial. Desde el día en que nacemos hasta que morimos la amabilidad de otros, su apoyo y su compasión tiene un gran impacto en la manera en que nuestros cuerpos, nuestros cerebros y nuestro sentido general de bienestar se desarrolla.

El amor y la amabilidad, sobre todo durante nuestra infancia determina incluso la expresión de nuestros genes. Es decir, teniendo la misma capacidad genética para desarrollar cualidades como la inteligencia, la autoregulación emocional, la socialización con otros, estas capacidades pueden verse truncadas por un ambiente que es percibido por el niño como amenazante. Y naturalmente no solo los golpes y los abusos explícitos son amenazantes para un niño, también las palabras hirientes, las descalificaciones, la falta de calidez en el hogar, la falta de interacción con otros seres humanos se interesen genuinamente en su ser, en su particularidad, en saber realmente cómo está.

Nuestros cuerpos están diseñados par la co-regulación. La coregulación es un imperativo biológico. Es decir necesitamos de la presencia de otros seres humanos que estén abiertos de corazón, que puedan, al dar y recibir señales de amor, confianza, respeto y que tengan el espacio interno suficiente para servir de caja viva de resonancia de los sentimientos y motivaciones de los niños.

Cuando esto no se da, cuando hay negligencia, maltrato físico o psicológico el mensaje que recibe el cuerpo del niño es que el mundo es demasiado peligroso como para abrir su corazón y confiar en la vida. Su sistema nervioso aprende a responder al mundo ya sea desde la inhibición, el cierre, la desconexión y el congelamiento, o bien a través de la agresividad, la amenaza, la lucha y la huida. Cuando el cuerpo del niño aprende que para sobrevivir debe cerrarse completamente o luchar o huir, el mundo se vuelve amenazante no solo para él, sino para quienes lo rodean, pues su manera de desenvolverse en el mundo estará marcada por la sensación de amenaza.

Por lo tanto, sabemos que estas estrategias de supervivencia que surgen de la sensación de amenaza son expresiones trágicas de necesidades insatisfechas y crean mundos de inseguridad para todos. Así que lo más sabio es ayudar a crear mundos más seguros desde la infancia ofreciendo el ambiente más seguro y cálido que podamos no solo para que ese niño se desarrolle en su potencial, sino para que su propia capacidad de regulación pueda ayudar a su vez a regular otros sistemas nerviosos a través del amor en sus interacciones…. El amor es lo único que realmente regula el miedo y por tanto, a la agresividad o el congelamiento, que son simplemente estrategias para sobrevivir el miedo.